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Elegir una estación de energía para aguantar un apagón

Lo primero es escribir qué tiene que seguir funcionando de verdad, que casi siempre es el frigorífico, el router, algo de luz y cualquier aparato médico. El equipo se dimensiona alrededor del frigorífico, porque su compresor consume mucho menos de lo que sugiere su placa. Después se mira el tiempo de conmutación, que decide si algo llega a enterarse del corte.

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Primero la lista, después la ficha técnica

El instinto lleva a preguntar qué parte de la casa puede sostener una estación de energía. Es la pregunta equivocada y conduce a comprar muchísimo de más o a no comprar nada. La pregunta buena es qué no puede quedarse sin corriente, y durante cuánto tiempo.

En la mayoría de los hogares la lista honesta es corta. El frigorífico y el congelador, porque su contenido vale más que la electricidad, y en verano se estropea mucho más deprisa que en enero. El router y un móvil, porque quedarse incomunicado empeora todo lo demás. Luz suficiente para moverse con seguridad. Un equipo de CPAP u otro aparato médico, donde lo haya, que sube directo al primer puesto. Y quien trabaja desde casa tiene en el ordenador, el monitor y el router una carga pequeñísima que marca una diferencia enorme.

Conviene fijarse en lo que no está en la lista. Cocinar, el agua caliente y cualquier cosa que caliente por resistencia son los consumos que hacen cómoda una casa, y a la vez los que ningún equipo portátil sostiene durante un tiempo útil. Una vitrocerámica, un termo eléctrico o un radiador vacían incluso una batería grande en un par de horas. En un corte se come de la bombona y la batería se reserva para el frío y para las comunicaciones.

El frigorífico asusta menos que su placa

El frigorífico es el aparato que peor se estima, y se estima mal en las dos direcciones. Su compresor pide un pico breve al arrancar, varias veces su consumo de régimen, que es la razón de que un inversor pequeño se corte. Pero una vez en marcha consume con moderación, y solo funciona alrededor de un tercio de cada hora.

Esa proporción de funcionamiento es la única hipótesis que decide una estimación de autonomía. Tratado como carga continua, el frigorífico lleva a concluir que una estación de energía no sirve para nada. Tratado bien, un equipo de tamaño medio cubre un corte largo sin apuros.

Estas son las autonomías calculadas para la EcoFlow DELTA 3 Max sobre el juego de aparatos de referencia.

AparatoConsumo habitualAutonomía estimada
Frigorífico120 W41 h 27 min
Equipo de CPAP45 W38 h 41 min
Router y módem15 W116 h 3 min
Televisor90 W19 h 21 min
Microondas1200 W1 h 27 min

Dos costumbres que no cuestan nada. Mantener las puertas cerradas: un frigorífico lleno y sin abrir conserva su temperatura durante horas por sí solo, así que el compresor arranca menos veces y la cifra de arriba mejora. Y bajar la temperatura del congelador antes de un temporal anunciado, porque un bloque de comida congelada es un acumulador por derecho propio.

El aire acondicionado, dicho sin rodeos

En España el aparato que la gente quiere mantener encendido en verano es el aire acondicionado, y es justamente el que ninguna estación de energía portátil sostiene durante un tiempo útil. Conviene decirlo antes de mirar ninguna ficha, porque es el desengaño más frecuente de esta categoría.

Hay dos razones y son independientes. La primera es física: un aire funciona horas seguidas, no a ráfagas como un frigorífico, así que la energía acumulada se dispara. Incluso los equipos mayores de este catálogo se miden aquí en una parte de la noche, no en noches. La segunda es de instalación: un split fijo no está enchufado, está cableado a un circuito propio, así que no hay nada que desenchufar y llevar a la estación. Un aire portátil de un tubo sí se enchufa, pero es el menos eficiente de todos y el que peor convierte batería en frescor.

Lo que sí funciona con una batería de este tamaño es todo lo demás que baja la temperatura percibida: ventiladores de techo y de pie, un ventilador de torre, persianas bajadas durante el día y ventilación cruzada de noche. Un ventilador es una carga minúscula que un equipo mediano mantiene durante toda la noche sin despeinarse, y en un corte de verano eso es lo que hay que asegurar. Las cuentas propias se hacen en la calculadora de autonomía, que enseña la hipótesis en pantalla en lugar de esconderla.

Conmutación y picos de arranque: las dos cifras que se leen mal

Un equipo con función de SAI se coloca entre el enchufe de la pared y los aparatos, deja pasar la corriente de red y salta a su propia batería cuando el suministro cae. El tiempo de conmutación publicado es lo que dura ese hueco.

Ordenadores, routers, consolas y equipos de CPAP atraviesan un hueco de unas decenas de milisegundos sin enterarse, porque sus propias fuentes de alimentación almacenan energía suficiente para salvarlo. Eso es lo que compra una conmutación rápida: aparatos que siguen funcionando en lugar de reiniciarse. Un ordenador a mitad de guardar un archivo, o un equipo de CPAP a las tres de la madrugada, son los casos donde cuenta. En una red de cincuenta hercios el margen es algo más holgado que en una de sesenta, y el detalle está desarrollado en la página sobre el tiempo de conmutación.

Lo que no compra es protección para la casa entera. La función de SAI de una estación protege lo que está enchufado en esa estación, y nada más.

La otra cifra mal leída es el pico. Todo lo que lleva motor pide una punta en el instante de arrancar: el frigorífico, el congelador, el ventilador de una caldera y sobre todo una bomba. El pico de arranque clásico es una tolerancia breve a esa corriente, y es el número que hay que mirar cuando hay un motor en la lista. Lifting Power de BLUETTI y X-Boost de EcoFlow son otra cosa: alimentan un aparato por encima de la potencia nominal bajando la tensión. Con una carga resistiva, donde menos tensión significa simplemente que el calor llega más despacio, funciona. Con un motor no: un motor con tensión baja consume más corriente, se calienta y puede calarse, y bajar la tensión a electrónica o a un aparato médico no compensa el riesgo. Si en la lista hay una bomba, se comparan potencia continua y pico clásico, y el modo de refuerzo se deja fuera de esa decisión.

Cuánto dura el corte, y si el equipo puede crecer

Un corte de dos horas y un corte de dos días son compras distintas. Los cortes cortos son un problema de frío y de router, y un equipo mediano los resuelve por completo. Es lo habitual en una ciudad con red bien mallada y tendido subterráneo, donde las interrupciones se cuentan en minutos al año.

La otra realidad española está al final de una línea aérea larga. En zona rural, en la sierra y en buena parte del litoral, el suministro llega por un tendido que atraviesa campo abierto, y ahí un temporal de levante, una tormenta seca de verano, una rama sobre la línea o una pala en una zanja dejan cortes que se miden en horas o en una jornada entera. Las localidades turísticas de costa añaden su propio efecto: la demanda de agosto no se parece a la de febrero, y la red de esos municipios se nota más cargada justo cuando más calor hace.

Si ese es el caso, el problema deja de ser de potencia y pasa a ser de energía, y la respuesta es una batería bastante mayor, un equipo ampliable o una forma de rellenarlo mientras la red sigue caída. Rellenar cuenta más de lo que se espera. Sin red quedan dos caminos: un campo solar, que aquí rinde bien y que además suele estar operativo justo en los cortes de verano, porque el sol no se va con el apagón; y el coche, cuya toma entrega un goteo en vez de una carga. Un equipo con entrada solar alta vale dinero de verdad para quien vive al final de una línea, y no vale nada para quien tiene cortes de dos horas.

La ampliación es el seguro. Si la respuesta honesta a cuánto duran los cortes es que todavía no se sabe, un equipo que admite una segunda batería deja que el primer año conteste la pregunta sin costar la máquina entera.

Tres equipos para tres tipos de apagón

Corte corto, un par de veces al año. La EcoFlow DELTA 3 Max almacena 2 048 Wh, entrega 2 400 W de potencia continua y conmuta en 10 ms. Es No ampliable, de modo que su argumento no es crecer sino volver a estar llena deprisa: se rellena en un enchufe de pared en 1,1 horas, así que está lista otra vez en cuanto la red regresa.

Un equipo que vive años en reserva. La BLUETTI Elite 200 V2 almacena 2 073,6 Wh con 2 600 W de potencia continua y conmuta en 15 ms. Sus celdas están homologadas para 6 000 ciclos hasta el 80 %, la vida útil que corresponde a un equipo que pasará la mayor parte del tiempo quieto, y admite hasta 1 000 W de entrada solar, que es la cifra que cuenta cuando la red tarda en volver. Es No ampliable, así que conviene acertar el tamaño a la primera.

Cortes largos, o una casa con cargas de verdad. La EcoFlow DELTA Pro 3 almacena 4 096 Wh y entrega 4 000 W de potencia continua, con lo que cubre aparatos donde las otras dos se quedan. Es Ampliable hasta 12 000 Wh, la única de las tres que crece, y admite 2 600 W de entrada solar, que es lo que cuenta cuando la red tarda días en volver. Con 51,5 kg es una instalación con ruedas que se queda donde se pone, y la compra quien se queda sin luz durante días y no durante horas.

Dónde guardarla, cómo recargarla y cómo probarla

El error más común aquí no es el que se comete en el norte de Europa. Allí el problema es el garaje helado; aquí es el trastero bajo cubierta, el garaje sin ventilar o la terraza cerrada, que en julio alcanzan temperaturas que envejecen las celdas más deprisa que cualquier uso. El calor sostenido es el factor que más vida se lleva, y una batería guardada llena y caliente durante años llega al siguiente corte con menos capacidad de la que dice su ficha. El sitio correcto es la parte fresca y ventilada de la vivienda. El frío sigue contando en el interior peninsular y en la montaña, donde además la mayoría de los equipos se niegan a cargar por debajo de cero.

La recarga tiene un detalle muy español. La potencia contratada de una vivienda no es ilimitada, y un equipo grande puesto a cargar en modo rápido es una carga considerable que se suma a todo lo demás. Encender el horno con la estación cargando a tope es una forma sencilla de hacer saltar el interruptor de control de potencia y quedarse a oscuras sin que haya habido ningún apagón. La costumbre correcta es cargar en modo lento, que además calienta menos las celdas, y dejar el modo rápido para cuando de verdad urge estar lleno.

El segundo error es no moverla nunca. Una batería que lleva años sin que nadie la toque es una batería cuyo funcionamiento nadie ha verificado. Una o dos veces al año conviene desenchufar el frigorífico de la pared, alimentarlo desde el equipo durante una tarde y mirar qué pasa de verdad. Es una prueba que puede hacer cualquiera en su casa, y vale más que cualquier número de una ficha técnica. Antes de comprar, lo suyo es meter el frigorífico propio, el router y cualquier aparato médico en la calculadora de autonomía y leer las hipótesis que muestra, y después contrastar candidatos en las comparativas, donde las diferencias que importan aquí quedan una al lado de la otra.

Preguntas frecuentes

¿Puede una estación de energía alimentar toda la casa?

Por los enchufes, no. Los equipos de esta escala alimentan lo que se conecta directamente a ellos. Para dar corriente a los circuitos de la vivienda hace falta un conmutador y un instalador autorizado, y solo los equipos mayores de este catálogo están pensados para algo así. Para la mayoría de los hogares es más sensato enchufar directamente el frigorífico y el router.

¿Mantendrá vivos el ordenador y el internet?

Sí, y es el caso en que el tiempo de conmutación se gana el sueldo. Un hueco de unas decenas de milisegundos cabe dentro de lo que salva la fuente de un ordenador, así que la máquina no se reinicia. Un router consume muy poco, de modo que la conexión aguanta lo que aguante la batería, que es mucho.

¿Aguanta el aire acondicionado durante la noche?

No, y ningún equipo de esta escala lo hace. Un aire funciona de forma continua y vacía incluso una batería grande en una parte de la noche, además de que un split fijo ni siquiera está enchufado. Lo que sí se sostiene toda la noche es un ventilador, y esa es la respuesta realista a un corte de verano.

¿Y una bomba de agua o de achique?

Es de los casos mejores para una estación, porque una bomba funciona a ráfagas cortas y la energía implicada es modesta. La parte exigente es el pico de arranque. Hay que comparar la potencia de régimen de la bomba con la potencia continua del equipo, y su punta de arranque con un pico clásico y no con un modo de refuerzo que funciona bajando la tensión.

¿Cómo de cargada conviene tenerla entre dos cortes?

Lo bastante como para servir cuando se va la luz, lo que en la práctica significa dejarla enchufada en reserva y dejar que el equipo se administre solo. Si ofrece un modo de carga lento, ese es el que conviene: el calor envejece las celdas y la carga rápida genera calor. El litio ferrofosfato tolera estar lleno mucho mejor que la química anterior, como detalla la página sobre LiFePO4 y NMC.