Qué alimenta de verdad una estación de energía portátil
Una página por aparato, todas con la misma aritmética: vatios hora aprovechables tras las pérdidas del inversor, divididos entre el consumo medio y no entre el pico. Dos aparatos con la misma potencia en la placa pueden dar autonomías dispares, y el motivo casi siempre es cuánto tiempo consumen de verdad.
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Por qué la potencia de la placa es solo media respuesta
Un frigorífico y un calefactor pueden llevar la misma cifra en la placa de características y comportarse de forma opuesta. El calefactor consume esa potencia sin parar hasta que se apaga. El frigorífico pone en marcha el compresor hasta que el interior está frío, se detiene y vuelve a arrancar cuando la temperatura se va, lo que a lo largo de un día sale más o menos a un tercio del tiempo.
Esa diferencia pesa más que cualquier cifra de la batería. Quien calcule un frigorífico como carga continua concluirá que un equipo de un kilovatio hora se agota en medio día; bien calculado, ese mismo equipo lo mantiene bastante más de un día entero. Cada página de abajo dice con qué hipótesis trabaja.
La corriente de arranque, lo otro que la placa no cuenta
Todo lo que lleva un motor consume varias veces su potencia de funcionamiento durante una fracción de segundo al arrancar: frigoríficos, congeladores, bombas de achique, herramienta eléctrica. Un equipo cuya potencia continua cubre por los pelos la cifra de funcionamiento puede saltar igualmente en ese pico. Para eso existen las cifras de pico de arranque, y por eso, con una carga con motor, la potencia continua importa más que la capacidad.
Para un aparato concreto, la calculadora de autonomía permite introducir su consumo real y enseña todas las hipótesis en pantalla. Qué modelos ofrecen la potencia continua necesaria se ve en la lista de modelos.
Los aparatos que en España cambian la cuenta
Hay tres casos que en un domicilio español aparecen más de lo que cabría esperar. El aire acondicionado portátil, porque en verano es justo lo que se querría enchufar y, salvo en los equipos más grandes, es justo lo que no cabe: consume mucho y lo hace durante horas. La placa de inducción, porque cocinar fuera de casa es una de las razones habituales de compra y la potencia de un solo fuego a tope ya deja fuera a media categoría. Y el termo eléctrico, que es una carga resistiva alta y sostenida, de las que vacían cualquier batería portátil en cuestión de minutos.
El patrón común es el calor. Todo lo que calienta o enfría por resistencia o por compresor está en el extremo caro de esta lista, y cualquier cosa electrónica, en el extremo barato. Un router, un portátil y unas luces aguantan un corte largo sin despeinar a un equipo mediano.