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Elegir una estación de energía para una obra

En una obra la cifra que manda es la potencia, no la capacidad. Una herramienta con motor pide varias veces su consumo de régimen en el instante de arrancar, así que el equipo tiene que sobrevivir a la punta antes de que la energía importe siquiera. Se comparan potencia continua y pico de arranque clásico, y después se contrasta el total de la jornada contra la batería.

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Una herramienta falla al arrancar, no mientras gira

Una sierra circular, un compresor, una ingletadora o una bomba comparten una característica: la corriente que piden en el instante en que el motor se pone en marcha es varias veces la que piden ya girando. Un equipo dimensionado solo por la potencia de régimen se corta en el primer gatillazo, y esa es la forma habitual de concluir que las estaciones de energía no sirven para trabajar.

El orden de lectura de la ficha es por tanto fijo. Primero la potencia continua, porque decide si la herramienta funciona. Después el pico, porque decide si llega a arrancar. La capacidad al final, porque solo dice cuánto dura la jornada una vez satisfechas las dos primeras.

Y aquí está el error más caro de la categoría. Un pico de arranque clásico es una tolerancia breve a esa punta de corriente, a plena tensión: es la cifra que hay que leer. Lifting Power de BLUETTI y X-Boost de EcoFlow no son eso. Alimentan un aparato por encima de la potencia nominal bajando la tensión de salida. Con una carga resistiva, donde menos tensión significa solo que el calor llega más despacio, es una ampliación real: un hervidor de obra, una placa, un calefactor en una caseta. Con un motor es lo contrario de una ayuda. Un motor con tensión baja consume más corriente, calienta los devanados y puede calarse, y calar una sierra en plena pasada no es un modo de fallo que merezca la pena explorar. Las dos cifras aparecen en la misma fila de casi todas las fichas, y por eso se comparan como si midieran lo mismo. Esta web etiqueta cuál publica cada equipo, y el razonamiento está en la página de método.

Una nota que juega a favor. A doscientos treinta voltios, una herramienta consume la mitad de corriente que la misma herramienta en una red de ciento veinte, de modo que los cables y las clavijas trabajan más desahogados. Los vatios, sin embargo, son los mismos, y los vatios son lo que tiene que entregar el inversor.

Aquí solo hay monofásica, y eso deja cosas fuera

Este es el límite que conviene tener claro antes de mirar precios, porque no se resuelve comprando un equipo mayor. Todas las estaciones de este catálogo entregan corriente alterna monofásica de doscientos treinta voltios por una toma doméstica de tipo F. Todo lo que exija trifásica de cuatrocientos voltios no funcionará con ninguna de ellas, ni con la más grande.

En la práctica eso saca de la lista a una parte del parque de maquinaria de obra: hormigoneras y cortadoras de gran formato, sierras de mesa industriales, compresores de tornillo, montacargas, grúas de pluma, algunos equipos de soldadura y buena parte de la maquinaria fija de taller. Ninguna estación portátil sustituye ahí a la acometida de obra ni a un grupo trifásico, y no hay adaptador que convierta una fase en tres.

Lo que sí queda dentro es casi toda la herramienta eléctrica de mano y de segunda fase: taladros, atornilladores, rozadoras, amoladoras, sierras de calar y circulares portátiles, lijadoras, aspiradores de obra, focos, compresores pequeños, bombas sumergibles domésticas y, por supuesto, cargadores de baterías. Si el trabajo es de reforma interior, instalación o acabados, ese conjunto cubre el día entero.

Queda el detalle de las clavijas. Las estaciones llevan tomas domésticas de tipo F, mientras que las prolongaciones de obra suelen terminar en conectores industriales azules. El adaptador correspondiente forma parte del material, igual que el alargador, y conviene mirar que su sección de cable no estrangule lo que el equipo puede entregar.

Lo que suma una jornada

La herramienta con cable es intermitente de una forma que favorece a la batería. Una sierra corta durante segundos. Un taladro trabaja a ráfagas. Incluso una hora ocupada de acabados transcurre en su mayor parte sin consumir corriente. Por eso una batería que sobre el papel parece demasiado pequeña suele llegar al final de una jornada de trabajo discontinuo.

Lo que vacía una estación en una obra son las cargas continuas: un compresor que cicla toda la mañana, un calefactor en una caseta, un deshumidificador secando un forjado, un aspirador de obra conectado en permanencia a una lijadora o el alumbrado de una tarde corta de invierno. Si algo de eso está en la lista, hay que dimensionar por ello y tratar la herramienta como la parte pequeña.

La tabla recoge las autonomías calculadas para la EcoFlow DELTA 3 Max Plus sobre el juego de aparatos de referencia de esta web. Son aparatos domésticos y no herramientas, pero sirven de vara de medir: la fila del microondas se lee como sustituto de un consumo alto y sostenido, y la del router como sustituto del alumbrado y de los cargadores.

AparatoConsumo habitualAutonomía estimada
Frigorífico120 W41 h 27 min
Equipo de CPAP45 W38 h 41 min
Router y módem15 W116 h 3 min
Televisor90 W19 h 21 min
Microondas1200 W1 h 27 min

Dónde gana a un generador y dónde no

Un equipo de baterías gana en tres puntos, y no son marginales. Es silencioso, lo que importa en una reforma dentro de un edificio habitado, en un casco urbano con ordenanza de ruido y en cualquier trabajo con vecinos al otro lado del tabique. No emite nada, así que funciona en interior, donde un motor de combustión sencillamente no puede estar. Y no necesita combustible, ni aceite, ni ritual de arranque.

Un generador gana en un punto que puede pesar más que los tres: funciona mientras se le siga echando carburante. Una batería tiene una jornada dentro, y cuando la jornada se acaba solo queda cambiarla por otra o esperar a que cargue. En una parcela sin acometida, con herramienta con cable trabajando a pleno día, eso es decisivo.

El término medio es lo más frecuente en la práctica. La estación se encarga de la reforma interior, de las horas con restricción de ruido y de los trabajos en vivienda ocupada, y se rellena por la noche en la nave o en casa. Para este uso vale más un equipo que se llene rápido en un enchufe de pared que uno con mucha entrada solar.

Polvo, calor y lo que la ficha no dice

Ningún fabricante de este catálogo publica un grado de protección frente a agua y polvo, y ninguno de estos equipos está construido para mojarse. En una obra eso significa que el equipo vive en la furgoneta, bajo un banco o dentro de una funda, y sale para el trabajo. Lo que se planifica es el recorrido del cable, no la posición del equipo.

El polvo es el problema más insidioso. Estos equipos se refrigeran por ventilador, y un ventilador en una obra aspira polvo de yeso, de ladrillo y de serrín, que se deposita sobre la electrónica y reduce la refrigeración. Mantener el equipo levantado del suelo, lejos de la línea de corte y fuera de lo peor del polvo hace más por su vida útil que cualquier cifra comparable.

El calor es el otro factor, y en verano aquí no es menor. Una furgoneta cerrada al sol alcanza temperaturas en las que el equipo reduce potencia para protegerse, o directamente se para, y en las que las celdas envejecen mucho más deprisa. Trabajar a la sombra, dejar espacio alrededor del ventilador y no guardar el equipo en la chapa al sol durante el descanso del mediodía es tan importante como el pico de arranque.

Las asas y las ruedas merecen un vistazo. Un equipo que entra en una vivienda cada mañana y sale cada tarde se manipula muchísimo más que uno doméstico, y la diferencia entre un asa moldeada y un asa telescópica con ruedas se nota a diario y no en teoría.

Tres equipos para tres tipos de trabajo

Un operario, herramienta a batería, cargando en obra. La Anker SOLIX C1000 Gen 2 entrega 2 000 W de potencia continua con un pico de arranque de 3 000 W, almacena 1 024 Wh y pesa 11,3 kg. Es margen suficiente para la mayoría de las herramientas con cable de una en una, y de sobra para una batería de cargadores, en algo que una persona sube con las bolsas de herramienta. Se rellena en 49 minutos desde un enchufe.

Un equipo pequeño con herramienta con cable. La EcoFlow DELTA 3 Max Plus entrega 3 000 W de potencia continua con un pico de 6 000 W, que es la característica que permite arrancar una sierra sin discusión. Almacena 2 048 Wh, es Ampliable hasta 10 000 Wh y se rellena en 1,1 horas. Su cifra de refuerzo aparte se ignora cuando la carga lleva motor.

Herramienta pesada, o una parcela sin acometida. La EcoFlow DELTA Pro 3 entrega 4 000 W de potencia continua con un pico de 8 000 W y almacena 4 096 Wh, la mayor reserva de este catálogo. Es Ampliable hasta 12 000 Wh, que es la vía por la que una jornada completa de trabajo duro se vuelve posible, y admite 2 600 W de entrada solar para una obra larga sin red. Con 51,5 kg se lleva rodando hasta su sitio y se deja allí. Su cifra de refuerzo aparte vuelve a no contar para nada que lleve motor, y sigue siendo monofásica: la maquinaria trifásica queda fuera también aquí.

Comprobar las herramientas propias antes de comprometerse

Lo primero es leer la placa de las dos o tres herramientas más exigentes que se tienen, comprobar en ellas que no piden trifásica y calcular después la jornada con la calculadora de autonomía, que muestra las pérdidas del inversor y la proporción del tiempo en que un aparato consume de verdad en lugar de enterrar las dos cosas. Para herramienta intermitente, esa proporción es el parámetro que más hay que ajustar.

Si se espera que el mismo equipo vaya de acampada los fines de semana, el argumento del peso de la guía de camping tira en dirección contraria a todo lo anterior, y uno de los dos usos tendrá que ceder. Si la obra es una construcción aislada sin acometida ninguna, el razonamiento solar de la guía de casa rural se aplica de forma más directa que esta página.

Preguntas frecuentes

¿Arrancará una sierra circular?

Hay que comparar la potencia de la placa de la sierra con la potencia continua del equipo, y su punta de arranque con un pico clásico. La mayoría de los equipos medianos de este catálogo arrancan una sierra de mano; los que fallan son aquellos a los que se les pide hacerlo con un modo de refuerzo que baja la tensión, que no es para lo que sirve esa cifra.

¿Funciona una máquina trifásica de cuatrocientos voltios?

No, con ninguna de estas estaciones. Todas entregan monofásica de doscientos treinta voltios por una toma doméstica, y no existe adaptador que genere tres fases a partir de una. Para maquinaria trifásica hacen falta acometida de obra o un grupo electrógeno trifásico. Conviene mirar la placa de la máquina antes de dar por hecho nada.

¿Se puede alimentar un compresor?

Un compresor pequeño monofásico sí, con las dos comprobaciones de siempre: potencia continua para el consumo de régimen y pico de arranque clásico para la puesta en marcha del motor. Lo que hay que vigilar es que un compresor cicla repetidamente durante la jornada, así que es una carga continua disfrazada y mueve el cálculo de energía más que las herramientas.

¿Es mejor que un generador?

Es silencioso, no emite nada y se puede usar en interior, cosas que un generador no ofrece. Un generador funciona indefinidamente mientras haya carburante, cosa que una batería no puede. Para horario con restricción de ruido, trabajo en interior y vivienda ocupada gana la batería sin discusión. Para jornadas completas con herramienta con cable y sin nada donde recargar, no.

¿Se puede dejar en la obra por la noche?

Ningún fabricante de aquí publica un grado de protección frente a la intemperie, así que conviene tratar estos equipos como material de interior que visita una obra. Fuera de la lluvia y del polvo, levantado del suelo y lejos de la línea de corte. El robo es la otra razón por la que vuelve a la furgoneta al final del día.